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¿Ayudas a la Publicidad por parte del estado?


El nacimiento de un nuevo orden

¿Ayudas a la publicidad por parte del estado?

Una vez superemos la urgencia sanitaria y nos enfoquemos en la crisis económico-social, ¿qué panorama nos espera? Todos perdemos. Todos. La interconexión es extrema en una economía global, así que habrá repercusiones negativas generalizadas. Y si todos perdemos, ¿cómo decidir a quién ayudar? En mi opinión hay dos prioridades: Una es analizar objetivamente y reforzar nuestro sistema sanitario para que la próxima vez, sea cuando sea, no nos pille tan desprevenidos y corriendo como pollo sin cabeza en las decisiones importantes. La otra es asegurar que los más perjudicados por la crisis tienen cubiertas sus necesidades básicas (comida, techo, sanidad, educación) mientras se recuperan. No dejarlos caer, no soy yo quien debe decidir si es vía un ingreso mínimo vital, o un “income support” + “housing benefit” como existe en Reino Unido. Y luego vamos todos los demás. Mi sector es el de la publicidad. Dirijo una agencia de creatividad y planificación de medios. Dejadme ser simplista y decir que es una industria de privilegiados, con una amplia mayoría de trabajadores bien formados y con sueldos por encima del promedio. Por supuesto que va a haber problemas, recortes salariales y despidos debido a la crisis, pero muchos empleados trabajan para compañías cotizadas en diferentes países que han ganado en el ultimo lustro cientos de millones de euros, ¿es justo?, ¿o es una vergüenza que estos empleados vayan a engrosar las listas del paro? Por eso, tras escuchar algunas voces relevantes de mi industria que solicitan al gobierno una desgravación fiscal para las inversiones publicitarias del resto del año (es lo que ha hecho Italia) o una inversión estatal superior a la realizada en años anteriores, dos reflexiones:

Invertir en publicidad en 2020

Los anunciantes que mayoritariamente podrán invertir en 2020 (y por tanto beneficiarse de la medida) son los grandes, que por supuesto también sufren (disminución de beneficios, pérdida de valor bursátil) pero infinitamente menos que las pymes y sectores especialmente afectados como los espectáculos/festivales y los viajes/hostelería, por poner solo dos ejemplos de gran impacto por la época en la que está sucediendo todo esto. Esas desgravaciones de impuestos son menos dinero para las arcas públicas con las que deberíamos pagar la sanidad pública. Ya sabéis, esa a la que cada día a las 20:00 salimos a aplaudir su esfuerzo pero que están muy cortos en recursos. No creo que permitir que toda una industria pague menos impuestos sea la solución. Que algunos actores de esa industria dejen de pagarlos y reciban ayudas sí, sin duda. Los que realmente lo necesiten. Así que el reparto de las ayudas debería ser un proceso más selectivo (y más complejo) que un café para todos (para evitar que, perversamente, pueda acabar siendo un más café para el que ya tenía dos tazas).

Variables en el destino de las campañas de publicidad

En cualquier caso, creo que una variable importante a considerar debería ser el destino de las campañas de publicidad beneficiadas con menos impuestos o las pagadas por el Estado. Porque si además esas campañas se emiten principalmente en plataformas y/o medios que, por la naturaleza de su negocio digital, son capaces de (legalmente) apenas pagar impuestos en nuestro país y llevarse el beneficio a países con menor presión fiscal, Irlanda por decir uno y sin señalar a nadie, al final las mejoras de la sanidad vamos a tener que financiarlas con billetes del Monopoly. Yo no digo que no haya que ayudar con el dinero de todos a los medios de comunicación locales y nacionales que hacen un trabajo excepcional aportándonos información veraz, contrastada y de calidad para mantenernos informados en esta época tan desconcertante para la población. Pero 100 millones de euros (anunciado por el Gobierno recientemente) da para muchas mascarillas, trajes y respiradores para personas afectadas y para los admirables cuidadores que nos están salvando cada día. Sin duda, la polémica está servida.

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